1 de febrero de 2010

Dunia (Kiss me not on the eyes) (Dunia (No me beses en los ojos)) en amor y deseo en el cine árabe

image_thumb[3] Lugar: Auditorio de la Casa Árabe (C/ Alcalá nº 62, 28009 Madrid).
Hora: Lunes 15 de febrero a las 19:30 horas. Entrada libre. Retirada de entradas desde las 19:00 horas. Máximo dos por persona. Asientos no numerados.

Ciclo: Laberinto de pasiones: amor y deseo en el cine árabe
Direc.: Jocelyne Saab
Nac: Francia-Líbano-Egipto-Marruecos. Año: 2005
Durac: 110 min. / v.o.s.e.

Ficha técnica
Director Jocelyne Saab
Título original Dunia (Kiss me not on the eyes)
Guión Jocelyne Saab
Producción Catherine Dussart Productions, Collection d'artistes, Le cinématographe
Productor Jocelyne Saab
Fotografía Jacques Bouquin
Montaje Claude Reznik
Música original Jean-Pierre Mas, Patrick Leygonie
Intérpretes Hanan Turk, Mohamed Mounir, Fathy Abdel Wahab, Aida Riad, Sawsan Badr, Nashwa Al Arabi, Walid Aouni

Con un doctorado en Literatura en El Cairo, Dunia, una joven egipcia de 23 años desea convertirse en bailarina profesional. Durante un casting para un concurso de baile oriental, conoce al ilustre y encantador Pr Beshir, un intelectual escritor, que se queda prendado del estilo de la joven, así como de la forma en la que ella se atreve a hablar sin tapujos del placer o de las dificultades añadidas de ser una mujer en esa sociedad. Dunia bailará sólo después de experimentar de primera mano el placer de los sentidos, habiendo probado anteriormente el de las palabras.

Crítica

Jocelyne Saab: la audacia de ser libre y moderna
La realizadora libanesa nos guía por las calles de la capital egipcia, tras los pasos de una mujer en busca de libertad, sensualidad y amor. La película ha recibido diversos premios y causó conmoción en el Festival de El Cairo en 2004.

Nacida en Beirut, en 1948, Jocelyn Saab ha realizado veinte documentales, un número equivalente de videoclips con estrellas de la canción árabe y tres largometrajes, después de trabajar como ayudante de dirección de Volker Schlöndorff en su película Los falsificadores. Dunia, rodada en Egipto en 2004, se estrenó en Francia el 6 de septiembre de 2006. Esta obra rica en colores, que precisó cinco años de preparación, se inscribe en la gran tradición melodramática y musical del cine egipcio. Con una puesta en escena de gran delicadeza, la cineasta relata cómo la belleza y el amor plantan cara al conservadurismo y al deseo sacrificado. El filme causó una auténtica conmoción en Egipto, cuando se presentó en el Festival Internacional de Cine de El Cairo, en noviembre de 2004. Esto no le impidió, sin embargo, ser galardonada en dos ocasiones con el Premio del Público en el Festival Internacional de Friburgo (Suiza) y el Premio de la Provincia de Milán (Italia), en el marco del Festival de Cine Africano. En la intimidad de un pequeño café parisino, Jocelyne Saab se entrega a los juegos de palabras y a sus significados.

El personaje de Dunia
«Dunia representa el mundo, el universo. Una interrogación sobre la vida. Es la historia de una joven cairota, típicamente oriental, que vive a contracorriente.
He querido hablar de la sensualidad y de la libertad a través del cuerpo. A partir de ahí, que cada cual se quede con lo que le convenga. También he querido inventar una bonita historia de amor, complicada...
Aunque las historias de amor nunca son fáciles. He construido todo esto sobre el modelo oriental de las Mil y una noches, principalmente para situarme en el tiempo. Pero mi relato es un relato moderno y espero que los jóvenes se reconozcan en él».

El cine del Tercer Mundo
«No sé si a estas alturas tiene sentido hablar de Tercer Mundo. Yo prefiero referirme a la cinematografía del Sur. Decidí situar mi historia en Egipto, que es el centro de gravedad del mundo árabe. La película incluye la práctica de la ablación, aunque en este caso es tan sólo metafórica. En realidad trata de la escisión del espíritu. Quería contribuir a explicar los códigos de pensamiento de esta región. Vivimos una época de gran incomprensión entre los diferentes códigos. La sociedad árabe se encuentra en decadencia, y la religión desempeña un papel muy importante en esta sociedad. Pero hay que hacer un esfuerzo por comprender el porqué y el cómo. Existe una corriente de intelectuales y artistas árabes, todavía muy aislada, que pretende cuestionar esta situación y busca ante todo tender la mano a Occidente. Esta película quiere además ofrecer una imagen distinta del mundo árabe y de su cultura, con el objetivo de restablecer el vínculo. A través del camino iniciático de una joven de veintitrés años, reivindico el valor del individuo, del amor, del cuerpo --tan ensalzado tradicionalmente por la civilización árabe-- y del deseo como motor de todo. Mi heroína, Dunia, se interroga continuamente sobre su futuro, sobre su relación con Dios, con la vida y con el amor. Es una mujer que se construye en oposición a la sociedad».

La censura
«Es muy duro vivir la censura. Cada vez es más sistemática. No te permiten filmar una calle si no está limpia... Empezaron por censurar el guión, que no entendieron a pesar de que acababa de recibir el premio al mejor guión en Francia (2003). Tras el preestreno de la película en el Festival de El Cairo recibí críticas muy violentas. Se llegó a decir que mi película era pornográfica, ¡cuando yo me había inspirado en los más grandes autores árabes! Lo pasé muy mal. Además, cuando se acusa a alguien de atentar contra el Islam, la situación se vuelve peligrosa; fui condenada a muerte por una especie de fatwa que lanzó un periodista. ¡El colmo! Cada vez que me he enfrentado a la intolerancia y al integrismo, incluidos los de mi propia comunidad cristiana, tres veces a lo largo de mi carrera, he sido condenada a muerte. No he parado de derribar tabúes, porque ése es precisamente el sentido de mi trabajo. Hay que pasar por alto estas cosas, y al mismo tiempo no olvidar los problemas reales que generan».

Egipto
«No puedo trabajar en un país si no tengo un vínculo de amor con él. Mi infancia estuvo marcada por las películas egipcias. En la adolescencia viví en Egipto una historia de amor personal, y más tarde, cuando estudié en la Universidad, el Egipto de Naser se convirtió en un ideal. Pero sobre todo me gusta la tradición cinematográfica de este país. Es mi manera de entroncar con la edad de oro del cine egipcio, y también con una época de tolerancia, la de la década de 1940. Creo que el Egipto que muestro en la película es muy hermoso, sobre todo El Cairo».

Poesía, música y danza
«Quiero devolver a las palabras el lugar que les corresponde. Cuando Dunia deja de tener miedo de las palabras de amor, se acaba también el miedo a su propio cuerpo o el miedo a la verdad. "¡Canta las palabras para comprenderlas!" La poesía sufí en particular abre el camino a una reflexión sobre la vida, sobre la modernidad, en el sentido de nuestra presencia en este mundo. La música ha sido siempre muy importante en la sociedad árabe. Un verdadero opio que permite la comunicación. Regreso a los orígenes para mostrar la civilización árabe en su momento de mayor belleza. El cantante egipcio Mohamed Munir ha prestado su presencia y su voz excepcionales a esta película. Gracias a él nos zambullimos en el corazón de Oriente. En cuanto a la danza, siempre me ha gustado mucho y siempre la he practicado, y creo que no es casualidad que muchas mujeres se sirvan hoy de la danza para expresarse con el cuerpo. En mi película la enseñanza de la danza pasa por el aprendizaje de la técnica de la práctica sufí. Y el camino del éxtasis espiritual pasa por la danza. Amor físico y amor divino se funden en uno. Fue Walid Auni quien concibió la coreografía, y además interpreta su propio papel en la película».

Las mujeres y la sexualidad
«En la sociedad árabe el estatuto de madre es fundamental. Las mujeres deben desempeñar una función en tanto que madres. El punto dramático de mi película es la ablación de una niña. Me preocupa mucho ver que son las mujeres quienes perpetúan esta práctica, pero también sé que ellas pueden ser el vector del cambio en una sociedad estancada. Al elegir el tema de la ablación del clítoris, ¡que afecta a un 97% de las niñas en Egipto!, naturalmente estoy hablando de sexualidad, pero también de libertad de espíritu. La frustración es hoy muy grande y es preciso hablar de sexualidad a los jóvenes para superar esta situación. Dunia se construye enteramente sobre el placer y la sensualidad. Al no poder expresarme con libertad, he trabajado mucho la estética, principalmente los colores. He utilizado también la arquitectura de El Cairo, que es en sí misma muy sensual; y el Nilo, que es el río de los sentidos por excelencia. En cuanto al vestuario, surgió del encuentro con el estilista libanés Rabih Kayruz. A cada personaje se le asigna un color. Dunia, en busca de su sensualidad, luce toda la gama de rojos...»

Ablación
«La escena de la ablación no consiguió que la película llegara a prohibirse en El Cairo. Aunque en la película no todo es dulzura --incluso las numerosas escenas de amor están llenas de pudor--, esta escena de la ablación es muy violenta y supone una ruptura con el resto del film. Es en ese momento cuando Dunia regresa a su infancia y comprende por qué no consigue recuperarla, y cuando el espectador capta el sentido de su búsqueda, todos esos niveles del placer en la música, en la poesía, en la palabra... La ablación es un punto de tensión, pero no es el tema de la película. Insisto: la película trata de la realización de uno mismo, de la libertad individual y del placer».

Dunia
«He trabajado en esta película desde su escritura a su distribución. La película se estrenó en Francia y en Líbano el 6 de septiembre de 2006, a continuación se presentó en Suiza, Alemania y Austria, y el 8 de noviembre en El Cairo, Amán y Ramala. Es una película muy modesta que ha podido llegar a la escena internacional gracias a la ayuda de Europa Cinema y a mi empeño en hacerla existir. Su lenguaje cinematográfico es novedoso y moderno, un lenguaje que los occidentales comprenden, pero que para los orientales será más difícil de aceptar. Por lo demás, el tema es universal: ¡la sensualidad femenina!

Entrevista a Jocelyne Saab realizada por Bachar Rahman, Afrique Asie, septiembre 2006.

 

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La Casa Árabe proyecta en Almería, Granada y Madrid el ciclo "Laberinto de pasiones: amor y deseo en el cine árabe”, en el que se podrán ver cinco títulos en los que se plantean cuestiones relativas al género y a la sexualidad en el mundo árabe.

CALENDARIO DE PROYECCIONES EN MADRID
Lunes 1 de febrero    Un vaso y un cigarrillo
Viernes 5 de febrero     Insomnio
Lunes 8 de febrero    Rojo oriental
Viernes 12 de febrero    Marock
Lunes 15 de febrero    Dunia  
Viernes 19 de febrero    Un vaso y un cigarrillo
Lunes 22 de febrero    Insomnio
Viernes 26 de febrero    Rojo oriental

 

Casa Árabe-Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán
C/ Alcalá nº 62, 28009 Madrid

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