25 de abril de 2019

Elecciones en España de abril y mayo de 2019 y la crisis (la gran ignorada)

Asusta la lejanía de los políticos y los medios de comunicación españoles con la actualidad ¿Es que ninguno se ha enterado que estamos a la puerta de la reanudación de la gran crisis? ¿O sí?
¿Será esa la razón por la que el PSOE ha renunciado a seguir gobernando y convocado unas elecciones que no puede ganar? ¿Tiene miedo a aplicar medidas antipopulares sin el colchón de cuatro años sin elecciones? ¿Tiene miedo de que le pase otra vez lo mismo que pasó con Zapatero?¿Y será esa la razón por la que no renuncia a pactar con Ciudadanos? ¿Por que así podrá llevar a cabo y justificar mejor las medidas que quiere aplicar? ¿Puede ser que sea esa la razón por la que no se quiere comprometer a algo tan sencillo y que le daría tantos votos como revalorizar las pensiones por ley como mínimo al IPC?
¿Por qué han renunciado tanto PSOE, PP como Ciudadanos a atraer el voto de los pensionistas por el bolsillo? ¿Por qué han dejado de prometer grandes gastos para seducir a votantes? ¿Saben que no podrían mantener las promesas ni siquiera al siguiente día de las elecciones?

¿Por qué no hablan claro los políticos cuando todos los organismos internacionales han dejado claro que las previsiones de crecimiento de España van a la baja?

Solo VOX se ha enfrentado al problema de la crisis en la que nos estamos metiendo de cabeza. Es el único partido que ha planteado una propuesta seria. Los demás partidos prometen muchas cosas en un mundo ideal en expansión. Unos que rebajarán los impuestos sin detallar qué gastos o inversiones bajarán para cuadrar las cuentas. Porque no les interesa decirlo en este momento y son unos cobardes. No se dan cuenta que el no decir las cosas claras también traen consecuencias. Otros que subirán los gastos como si fuera fácil e inmediato recaudar más subiendo determinados impuestos ignorando el empeoramiento de la crisis. No se ha hecho lo suficiente para reducir las consecuencias de la permanente crisis en la que nos encontramos y se sigue ignorando el problema porque nadie quiere enfrentarse a él.

El hecho de que reconozcamos que solo VOX se haya enfrentado a la crisis y lo haya incorporado como elemento clave de su programa económico no significa que estemos de acuerdo con él. Hay elementos que convendría estudiar pero su planteamiento convencional liberal no tiene mucho recorrido para enfrentarse eficazmente a la crisis estructural en la que vivimos como ya se ha demostrado en numerosas ocasiones.

La solución tiene que encontrarse a nivel de la Unión Europea. España no tiene ni la independencia económica ni las herramientas para enfrentarse a la crisis. Pero mientras se negocian las soluciones en Europa y en el mundo, en España sí que se pueden hacer muchas cosas para paliar las consecuencias.

Para enfrentarse a la crisis hay que entender qué es lo que está pasando. Parece mentira que tras más de diez años en ella todavía haya gente que no se haya enterado. Estamos ante una crisis financiera. No es un problema de recursos, ni de escasez ni de producción. Es una cuestión de dinero. Y el problema cada vez es peor. El dinero o las deudas han ido y siguen creciendo sin control. De manera que ya no funciona el sistema financiero mundial. Nadie se fía de nadie. Y el Estado Español se ha endeudado más de la cuenta, entre otras cosas porque ha asumido como propias las pérdidas de la banca española y de las grandes empresas aparentemente, o al menos eso han argumentado, por miedo a las consecuencias que podría acarrear el que quebraran. Pero una vez que las han rescatado han renunciado a recuperar lo invertido. Los bancos y las grandes empresas han repartido dividendos generosos entre los accionistas los últimos años para dar la imagen de empresas rentables y solventes. Pero no es así, volverán las vacas flacas y volverán a necesitar la ayuda del Estado para sobrevivir. Es inmoral que el Estado haya permitido esto delante de sus narices.

Hay un punto fundamental que hay que tener muy claro para entender lo que pasa:
Los bancos no son ni podrán ser nunca rentables por la esencia de su negocio.
Podrán serlo por un tiempo por la forma en que contabilizan los ingresos y gastos pero al final tendrán que cuadrar las cuentas. Se contabilizan como ingresos las deudas que contraen los prestatarios sin tener en cuenta que no todos podrán devolver sus deudas. Es imposible que lo devuelvan todos porque simplemente no existe el dinero para devolverlo con los intereses pactados. Solo será posible durante un tiempo mientras se amplían las deudas pero si, en algún momento, se decidiera que hay demasiadas deudas y se dejara de confiar en el sistema financiero el castillo de naipes se derrumbaría y los bancos quebrarían uno detrás del otro si alguien o algo no parara la cadena. Por lo cual es inmoral que un banco reparta beneficios, porque no existen. Es dinero que necesitará para cubrir las deudas que no se podrán pagar.
Como consecuencia de lo anterior es mentira que la mejor manera de cubrir las pensiones futuras es crear fondos de pensión privados. Si el Estado no hubiera rescatado a los bancos a fondo perdido en esta crisis, todos los fondos de pensiones privados habrían quebrado y los futuros pensionistas se hubieran quedado sin dinero. Y no está claro que el Estado pueda rescatarlos indefinidamente en el futuro. Es una ilusión promovida por los bancos el que el dinero se pueda multiplicar en un banco, ni siquiera que se pueda conservar, y son muchos los riesgos que se corren. La mejor garantía que tiene un futuro pensionista es que el Estado siga funcionando y para que este funcione no debe involucrarse demasiado en el ruinoso negocio de los bancos (tal como se conciben actualmente).

Otro punto fundamental:
El Estado debe velar para que el dinero que recauda por los impuestos circule por la economía para que cumpla su función social.
Así, por ejemplo, antes de ayudar a los bancos para que cubran las pérdidas por hipotecas impagadas, hay que ayudar a las personas a que puedan pagar sus deudas y el banco no tenga pérdidas. Antes de tener que ayudar a empresas por una disminución del consumo hay que mantener las rentas de los ciudadanos. Cuando el Estado externaliza un servicio a una empresa privada podrá quizás ahorrarse algo de dinero pero si es un servicio intensivo en mano de obra el dinero circulante por la economía disminuirá. La empresa privada pagará probablemente menos sueldo a los empleados y los beneficios que obtenga la empresa tendrán menos probabilidad de circular por la economía. Lo que sí es seguro es que en total se pagarán menos impuestos al Estado por lo que habría que hacer bien las cuentas para ver si compensa. Los contratos del Estado deben priorizar que la mayor parte del importe presupuestado vaya a parar a manos de los trabajadores de la empresa contratada. Y velar para que no se produzcan trampas como en el caso del fraude a gran escala en la formación de parados con "mordidas" al sueldo del profesorado. Cuando el Estado renuncia a recaudar un euro a una gran empresa o le da un contrato porque ha puesto condiciones que solo pueden cumplir ellas y no son esenciales para prestar el servicio, es dinero inútil que deja de circular. Cada juguetito de guerra o de cualquier otro tipo que compra el Estado es dinero que sale fuera. Cada euro que se cobra en mordidas es dinero que probablemente acabe fuera de la economía.
En cambio, cada euro que el Estado da a un trabajador es dinero que este va a gastar en comprar comida, pagar una guardería, pagar a un mecánico, dentista, profesor, empleado del hogar, camarero, cómico, actor, etc, que a su vez harán lo mismo y el euro tendrá oportunidad de multiplicarse. Al final acabará también en manos de una gran corporación pero habrá cumplido su función por el camino.

Ahora más que nunca hay que conseguir como mínimo el mejoramiento de las rentas de las personas más vulnerables (y no me refiero solo a los pensionistas). Para que tengan un futuro digno. Y que la economía no se hunda. Porque detrás irán uno a uno el resto de trabajadores, las empresas, los bancos y el Estado. El partido que mejor se acerca a este objetivo es Unidas Podemos pero le ha faltado presentar en su programa por qué es importante y cómo conseguirlo ante el empeoramiento de la crisis que se avecina. Quizás la obsesión por parecer un partido serio con el que se puede negociar le ha llevado a no plantear claramente lo que se necesita. Pero no se podrá salir de la crisis sin alterar el status quo. Estamos en una situación no convencional y casi todos los actores de la sociedad lo saben y actúan consecuentemente, menos las inocentes caperucitas rojas (un número indeterminado de votantes).

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